Relaciones y Violencia

En la actualidad, las estadísticas muestran como la violencia se ha hecho presente en las relaciones. Lo que impensable en un inicio, puede volverse una dura realidad en la vida de pareja. Es por esto que en este artículo se abordará este tema, desde la prevención y cómo observar las señales que pueden servir para darnos cuenta de cómo puede desarrollarse una relación en el futuro.

El inicio de las relaciones

Al momento en que dos personas comienzan un proceso de conocerse, la mente  comienza a crear imágenes y emociones que los llevan a caminar por un mundo aparentemente “perfecto y sin fronteras” donde el amor “lo puede todo”. Es una etapa inicial donde se piensa que la persona amada es “perfecta y sin defectos”. Pero esta etapa en muchas ocasiones no contempla o tiende a minimizar señales que esconden otra realidad.

Hoy vemos como la prensa reseña los eventos de violencia de género o doméstica y establecen un solo hecho como el causante de los golpes, amenaza y hasta la muerte de una de las partes o ambas. Pero ¿será que una sola circunstancia lleva a esto? Si analizamos con detenimiento, vemos que muchos de los victimarios mostraban unas conductas que podrían considerarse como señales de alerta o “banderas rojas”.

Señales a las cuales prestar atención

Muchas personas se cuestionan cómo la victima nunca vio dichas señales. Es mi opinión que, en la mayoría de los casos, las señales han sido vistas. Sin embargo, los conceptos equivocados, preconcepciones incorrectas del amor como sentimiento o emoción lleva a la persona a no protegerse y no establecer límites en la interacción y expresión de emociones. Esto da paso, como vemos tristemente a lesiones físicas, psicológicas y sexuales inimaginables e incluso a la pérdida de vidas en medio de altercados y circunstancias que pudieron haber sido previstas.

Pensamientos como…

“Él/ella va a cambiar y Dios me usará para eso”, “Eso es que me ama”, “No lo juzguen porque yo lo amo así”, “quizás es culpa mía” y la clásica “Él/Ella nunca me haría daño”.

Este tipo de pensamiento o postura es lo que se conoce como la “fábula personal”. Esta tendencia a distanciarse de eventos o circunstancias y negar su recurrencia suele aparecer en la adolescencia.

Pensamientos como:  “Estas cosas solamente les ocurren a otras personas, no a mí» son parte de ello. Sin embargo, este tipo de pensamiento no es el que se espera ya en la etapa adulta. No obstante, en muchas ocasiones sí encontramos que muchas de las víctimas suelen hasta negar el patrón de maltrato, la conducta de menosprecio y la violencia a pesar de vivirlo de manera cotidiana. Esto es parte de una psiquis con problemas desde los inicios de la relación.

Muchas víctimas experimentan un ciclo de abusos en tres fases.
  1. Fase uno, la tensión en la relación. Existe una negación de una violencia inminente.
  2. Fase dos, la violencia ocurre. El victimario/victimaria niega su responsabilidad.
  3. Fase tres, frecuentemente llamada “fase de la luna de miel,” el victimario/victimaria niega la severidad de los abusos y promete que no ocurrirá nuevamente. Este ciclo es repetido una y otra vez. Pero para algunas víctimas, la violencia no solo sigue, sino que es la norma.

¿Se podrá prevenir la violencia en una relación?

Se puede desarrollar una capacidad de prevención. Pero; por ello y para ello hombres y mujeres deben orientarse sobre los indicadores de una persona que puede ser un posible victimario/victimaria. Aquí algunos indicadores que debes inclusive verificar en tu relación actual si al leer estas líneas temes estar en esta situación:

  1. ¿Uno de los dos somete o intenta someter al otro de alguna manera, al punto de infligir daños Bien sea en el plano psicológico, el físico o el sexual?
  2. ¿El victimario suele responsabilizar de su proceder a su víctima y tener personalidad dominante?
  3. Tiene una “fachada” externa de cordialidad y personalidad agradable, pero en la intimidad, cumplen con la descripción de agresión y de abuso.? (Algunos)

Para que haya un victimario es necesario que cuente con una víctima. Este es un punto importante para tener en cuenta si te parece que eres una víctima es porque le has dado el poder.

Cuando una pareja se une, constituyen un equipo donde existe el respeto, lealtad y mutuo cuidado. Así que no te apresures en el proceso de conocer una relación. Así podrás ver las “banderas rojas” y evitar cometer un error de juicio que te lleve a la “fábula personal” y no puedas ver salida a tiempo si fuera necesario. Tómalo con calma ya que… cada minuto cuenta.

Necesitas ser escuchad@?

 

Dra. Gloria Basto

M.D. Especialista en Psiquiatría


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