¿Cómo salir de una relación de Dependencia Emocional?

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Siguiendo con nuestra serie de entregas sobre las relaciones con dependencia emocional, es importante que tomemos en cuenta que en la medida que voy colocando expectativas en una persona estoy a su vez,  condenando al fracaso la relación donde esto ocurre.

Por ejemplo “si mi expectativa de vida, acerca de mis padres es que ellos sean perfectos (de acuerdo a como yo lo quiero) conmigo” tarde o temprano me voy a frustrar, porque finalmente esos son los padres que me tocaron, y no dependió de mí,  decidir eso. No puedo ignorar, aunque lo intento,  que a pesar de las circunstancias que atraviese, existe alguien superior que me cuida y permite que yo crezca.

Lo que debo observar

Lo recomendable es que pueda observar esa experiencia por la cual estoy pasando o ya dejé atrás, y saber que me aportó. Qué obtuve de toda esa relación, del haber compartido con alguien. Puedo aceptar las negativas o los comentarios desafortunados como algo que viene incluido dentro de la interacción con las personas o puedo elegir llenarme de frustración por ello, y a veces hasta porque ese tipo de comentarios falten.

Amor y aceptación

Nuestro verdadero amor y aceptación real, viene de saber que soy alguien que   ya he sido amado, por Aquél que es la esencia del amor. Además, tengo valor así la otra persona dejara de quererme o me abandonara; sigo valiendo exactamente igual. No cambia mi valor,  lo que otros pueden trasmitirme como amor.

A solas

Es muy importante el tiempo a solas que puedo tener conmigo mismo; ya que son esos momentos en los que con mayor frecuencia estamos delante de Dios. Existe una verdad en medio de las tanta mentiras que a veces me digo, y es que puedo llegar a pensar que las personas me tratan mal, convirtiéndome en víctima.. Pero, si soy sincero con uno mismo, es posible que llegue a ver que quizás provoqué esa reacción, y es reacción va ligada a un deseo que tengo.

¿Porqué me ocurre esto a mí?

Pensemos en la siguiente ilustración. Llegamos a expresar: “cómo este hombre puede decir que soy molesta (fastidiosa), si lo he llamado más de 10 veces en un lapso corto de tiempo, porque estoy insegura acerca de que me respete y no me sea infiel”. ¿Ves lo absurdo que puede llegar a ser nuestro razonamiento, cuando somos dependientes emocionales en una relación?

El deseo de cambiar al otro

Es legítimo el deseo que tengo de que la otra persona cambie, pero en medio de ese auto descubrimiento puedo y debo preguntarme: ¿porqué o para que quiero que los demás cambien? ¿Qué me mueve a querer que hagan lo que yo quiero? Y ¿qué pasaría si yo tuviera el poder para hacer que eso ocurra? Lo más prudente es hacer eso con verdad, reconociendo cuáles son mis verdaderas intenciones, y en caso de no lograrlo es el momento indicado para buscar un tercero que me ayude a ver que está sucediendo.

Ayuda Terapéutica

Necesito de alguna persona que me acompañe a revisar de qué manera estoy mirando las situaciones, que justo me llevan a actuar de manera dependiente, a no confiar y a caer en los mismos comportamientos.

Esa es la gran ayuda terapéutica, el acompañamiento a ver y recibir mis propias mentiras, y descubrir, cómo eso destruye mi propia vida. Todos los seres humanos tenemos una facilidad enorme para auto-engañarnos. Una de las tendencias mencionada en los otros artículos anteriores, es la tendencia del dependiente emocional para generar excusas en los demás y tomar el rol de víctima.

Es por esto, que necesito hacer una mirada transparente a esa forma de relacionarme, para llegar a una sana conclusión de que no soy la victima sino que soy parte de una forma mal sana de relacionarme, lo que me llevará a revisar qué estoy ganando con mi errático comportamiento.

Crecer

La vida no es como el curso de bachillerato, donde vamos pasando cosas cada año, la vida se deja descubrir, podemos quedarnos en un área para observar e ir creciendo. Tenemos diferentes velocidades para aprender, yo puedo ser más rápido o lento con respecto a otras personas, pero la clave está en ser resiliente. En vez de quejarnos, podemos reconocer ¿Qué lección aprendí con esta relación? ¿Quién soy o qué quiero ser? ¿Qué haré para que dentro de 20 años no estar viviendo de la forma que no quiero? Encontrar mi diseño propio, mi autenticidad, esa es la clave. Eso significa crecer.

Diseño y propósito

Hasta  el momento en que nos toque morir,  podemos buscar a ese gran diseñador que sabe y comparte con nosotros la vida; ya que es el único que conoce realmente y al detalle cuál es nuestro diseño original y por eso quiere que lo vivamos, en vida (no cuando solo respiremos). Mientras estoy con vida, tengo tiempo para preguntarme ¿Tengo un diseño? y de ser así ¿Quién me diseño?  ¿Cómo es ese diseñador y para que estoy en la vida?

Es importante trabajar en eso de ¿Quién soy? ¿Cuál es mi diseño y el sentido de mi vida? Debo hacer de la experiencia que he vivido un motor de crecimiento y si no puedo solo(a), debo buscar la ayuda de un terapeuta. Este me acompañara en ese descubrir, porque necesito cambiar de visión, transformar mis emociones anteriores por algo mucho mayor y ser parte de mi propio diseño.

¡Alerta!

Debo estar alerta para saber que las falsas creencias me llevarán a ese tipo de relaciones insanas; en la que la idea acerca del está dimensionada solo en  sacrificar mi ser,  mi esencia, mi legitimidad; solo con el fin de buscar la aceptación de los demás, al punto de llegar al irrespeto por amor. Todo esto es absurdo. ¨Por tanto, no puedo dejar de ser yo. Debo buscar el sentido  real de mi vida,  mi diseño original y ser autentic@.


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