Dependencia: Las necesidades del corazón

Dependencia

En el mundo en que vivimos la palabra “dependiente” suena muy fea, a todos nos parece que ser dependientes es horrible, sin embargo, el corazón del ser humano fue diseñado para ser dependiente.

No fuimos creados para ser independientes, nadie puede vivir de manera independiente en toda su totalidad. En verdad somos interdependientes, diseñados para que podamos tener niveles en nuestras relaciones y una dependencia sana con todos los demás, pero sobre todo para tener una dependencia de alguien mayor.

Interdependencia

Al no ser capaces de establecer una interdependencia sana o de reconocer dependencia de alguien mayor, asumimos la postura de ser independientes y al comprobar que no lo somos, generamos lo que se conoce como dependencia emocional.

La dependencia emocional es un patrón que es consistente a lo largo de la vida, a través del cual la persona empieza a buscar llenar con sus relaciones más estrechas, todos esos vacíos emocionales o demandas afectivas que tiene.

Patrones de Dependencia

Como patrón de conducta en una persona dependiente encontramos: demuestra una constante necesidad de ser aceptada, querida o simplemente reconocida; sin embargo, nada la satisface, es como un total correr tras el viento.

Esto puede ocurrir en todos las relaciones y el dependiente se siente poco valorando o reconocido; poco amado, insuficiente y de alguna manera eso lo lleva a un estado perenne de soñar o anhelar ser aceptado.

En consecuencia, de esto, aparecen visibles características de su personalidad, entre las cuales podemos señalar:  ánimo de controlarlo todo, manipulación a través de palabras que hagan sentir culpa a su receptor, por no prestarle suficiente atención.

¿Cuándo una persona se vuelve dependiente emocional?

Existen estudios que demuestran que la dependencia surge en la infancia.

Por ejemplo, un niño es totalmente dependiente de su mamá tanto físico como emocionalmente. La madre le protege y provee para todas sus necesidades y el pequeño mientras eso ocurre es un receptor natural.

Cuando crecemos, vamos desarrollando capacidades que nos permiten interactuar con otros y de esa manera aparece la interdependencia. Una ilustración de ellos es que dependemos del sastre que confecciona nuestra ropa y de otras personas que nos prestan algún servicio. Existe este tipo de dependencia y también la emocional.

Cuando de niño hemos dado o recibido el mensaje de que no somos suficientes, asumimos que debemos hacer muchas cosas para conseguir la aceptación y aprobación de nuestros afectos más cercanos (padres, amigos, cónyuges) y la cobertura de sus expectativas.

Al comunicarles la idea de que son insuficientes, en la medida que crecen van construyendo un “YO” débil con la necesidad de ser amado; lo que se potencia con el rechazo.

Crecemos entonces, con áreas que no maduran, sino más bien tiene manifestaciones infantiles, manifestando necesidad continua de aceptación ya que eso es lo que interpreta como amor y lo que llena todos los vacíos.

¿Cómo actúa normalmente una persona dependiente emocionalmente?

  • Por ejemplo, en la relación de pareja el criterio principal para un dependiente emocional es que la otra persona le dé una señal de afecto o aceptación.
  • Por su parte, empieza a hacer una entrega total y construye una expectativa romántica que no se ajusta a su realidad. Otra forma de actuar es averiguar los gustos de la otra persona y hacer esas cosas, aunque en el fondo no le gusten o sean de interés.
  • Intenta construir en sí mismo, al ser que imagina que la otra persona necesita dejando de lado sus propios gustos, o lo que le apasiona o enorgullece.
  • Esto puede ocurrir en las parejas y diferentes grupos en los cuales nos involucramos.
  • Por ejemplo, si entran en un grupo el dependiente va a intentar comportarse como los demás; de esta manera es como se forman muchas sectas y la persona cree que necesita ser parte de eso. Este tipo de actitudes, también suceden en los adolescentes; ya que siguen patrones para conseguir aceptación.

 

Identificando al dependiente

  • Están todo el tiempo esperando cariño y aceptación, por tanto, al no recibir todo como lo esperan, continuamente se quejan, temiendo y anticipándose al abandono porque se creen insuficientes.
  • Consiguen personas a las que idealizan. Cuando uno tiene una relación sana no busca ídolos, busca personas simétricas, es decir un par.
  • Buscan a quien someterse. Normalmente el dependiente emocional se siente víctima y lo que pasa es que no está buscando el bienestar del otro, sino está buscando la aprobación propia; hay un fin egoísta que es muy diferente a ser una persona empática o altruista que se preocupa por el bienestar del otro.

 

Hasta ahora estamos reconociendo esos patrones, entrando dentro ese mundo de la dependencia emocional y es posible que tengamos muchas preguntas y para eso hemos preparado una próxima publicación donde trataremos acerca de qué podemos hacer frente a esta situación y a lo que necesitamos para ser libres y poder descubrir quienes somos y no quienes debemos ser para ser aceptamos.

 

Somos únicos y valiosos y podemos tener relaciones sanas siempre y cuando podamos empezar a identificar que nos impide llegar a interrelacionarnos de manera adecuada para poder disfrutar plenamente de esas relaciones.

 

Dra. Gloria Basto

M.D. Especialista en Psiquiatría


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