Reconozco que no sé qué hacer

Puedo salir de una relación de dependencia emocional, una vez que identifico mis patrones de relacionamiento. Cuando enfrento el reto de aprender a decir No y aceptar la realidad de que no puedo cambiar al otro, como una manera también de respeto y de amor hacia los demás. También puedo declarar mi propia  ignorancia al  no saber cómo se hace para salir de una relación dependiente. Asumo que no sé qué puedo hacer.

Debido a esto, lo ideal es poder encontrar un equilibrio para aprender a estar conmigo mismo. Puede pasar que luego reconocer que he tenido relaciones de dependencia, como mecanismo de defensa termine aislándome y me niegue a relacionarme con otros; lo que trae como consecuencia que al cerrarme, mantengo mi herida dentro, y ella gobierna mi manera de vivir. Por todo esto, es muy importante cuando se está saliendo del patrón de dependencia, el aprender a estar y disfrutar consigo mismo.

Aprender a estar con uno mismo

Es vital para mí, empezar a pasar tiempo a solas. Pero debo tener claro algo, que no se trata de “estar solo” tratando de hacer algo para no pensar, sino más bien pensando y pudiendo preguntarme: -¿Qué estoy sintiendo? ¿Qué estoy pensando? Y de esta manera puedo reconocer cuáles son las creencias que predominan en mí. Así puedo llegar a tener una conversación conmigo mismo, para aprender a reconocerme y aceptar mis propias sombras.

De estas manera, me doy el permiso de ver las cosas que me gustan y las que no tanto de mí; y eso me permite hacer lo mismo con respecto a otras personas. En consecuencia,  podré caminar conmigo mismo en el proceso de resiliencia, y crecimiento junto al otro, porque necesariamente no dependo de él.

¿Qué me pasa cuándo sufro de dependencia emocional?

Cuándo sufro de dependencia emocional, estoy tan centrado en mi mismo, que puede resultar insoportable que la otra persona no sea como yo quiere que sea, es decir tengo una sobre valoración del YO.

La solución no es pensar que “soy un gran diamante”, sino llegar a reconocer que puede faltarme tolerancia y empatía, para  aceptar que las demás personas no funcionen como quiero, que no me valorarán de la forma perfecta como lo espero. Pero sobre todo, la salida vendrá cuando me doy cuenta que toda ese valoración que tanto demando de otros, no puede venir de ellos,  sino de reconocer que soy un ser único con talentos y dones; además reconocer mis propias limitaciones y debilidades.

No soy quien produce los cambios

Esta es una gran realidad, pero difícil de digerir o asumir: «No es mi función cambiar a la otra persona«. Si yo reconozco que la otra persona es alguien con rasgos psicopáticos o maltratadora, no está en mis manos cambiarla. Entonces, la invitación es reconocer que estoy dentro de esa relación y sobre todos debo tener claridad  en cuanto a:  ¿Qué estoy dispuesto a aceptar? y también ¿Qué estoy dispuesto a perder? Puede que llegue a darme cuenta de que necesito perder mi relación para proteger la paz en mi propia vida.

Tengo que evaluar a la luz de lo que está pasando, todos esos efectos que tienen las relaciones con compartimientos y hábitos que no son sanos, así como esas donde se presenta el maltrato. Veamos un ejemplo sencillo: si puedo reconocer que la molestia y el drama surgen por un comportamiento de desorden que la otra persona con la que comparto,  tiene; ahí se puede revisar qué cambios se pueden hacer y cuáles están a la mano, pero también que no está a mi alcance.

Temor a conocerse

Un común denominador en mí, cuando sufro de dependencia emocional es que no me conozco. Muchas relaciones de dependencia surgen del temor a estar consigo mismo . Es una falta de autoestima, es una ausencia de autoconocimiento, acerca de ¿Quién soy y cuál es mi diseño?

La falta de visión de saber que tan valioso soy, y no que tan valioso soy para el otro, es lo que me mantiene en temor. Vale la pena preguntarme hasta poder responder:  -¿Cuál es esa esencia que tengo? Para eso debo llegar a evaluar si reconozco mi valor único, independiente de lo que hago o lo que dicen los demás de mí.

En Construcción

Tener conciencia de que estoy en construcción, me permite tenerme paciencia e ir paso a paso, construyendo quien soy, a través de:

  1. Saber que estoy en un proceso resiliente, en el que tengo un montón de sombras, que no soy perfecto, pero que avanzo en un camino de mejoramiento Esto me hará ser capaz de conversar conmigo mismo, de aprender a estar solas y sentirme bien.
  2. Es bueno saber lo que me gusta y  que lo puedo hacer (aunque no me fascine) y también, que es eso que simplemente no me gusta hacer. Y descubrir estando conmigo mismo, ¿Qué cosas puedo disfrutar?
  3. También puedo llegar a una búsqueda de mi espiritualidad. Esa búsqueda interior es muy importante.
  4. Así como es importante el tiempo a solas, también es importante el tema con los demás, compartir con los que me rodean un tiempo juntos para conversar, jugar o hacer cosas que me permitan relacionarme. Cuando me muevo en un patrón de dependencia, me aíslo  porque considera que no soy merecedor de ese compartir.

La importancia de las metas

Es importante que establezca metas a corto plazo y luego, ir validándolas. Colocar metas que me puedan llevar a observar cómo estoy afrontando la vida;  sabiendo que la persona con dependencia emocional tiende a descuidarse y a procurar estar más atento a la otra persona que a su propio bienestar. Poder estar pendiente de mi propia alimentación y salud.

En medio de las mentiras y las creencias que nos hacen daño, existe un verdad que nos hace libres, hablaremos de este tema en la tercera y última entrega de “cómo ser libre de las relaciones de dependencia emocional”


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