Esta es la tercera entrega en esta serie acerca del Insomnio. Si quieres ver el artículo anterior, presiona aquí


¿Cómo diferenciar un trastorno del sueño de una simple alteración?

 

Diferencias

Las alteraciones del sueño no tienen el mismo impacto que los trastornos y sus detonantes son muy diferentes. El insomnio es un trastorno del sueño, que mal cuidado puede llevarnos a tener problemas graves de salud física y mental, por eso es importante detectar cual es el posible desencadenante.

Pruebas diagnósticas

Para diagnosticar un trastorno del sueño como es el insomnio, se pueden hacer algunas pruebas que ayudan a determinar el tipo de insomnio que tiene el paciente, así como el tratamiento adecuado. Entre las pruebas vigentes para tal fin encontramos:

  • Escala de Epworth: Se trata de un test en el que el paciente indica las ocasiones en las que se queda dormido durante el día (hipersomnia diurna) cuando sufre problemas para conciliar el sueño durante la noche.
  • Polisomnografía nocturna: El paciente duerme durante una noche en el laboratorio, donde se analiza la latencia del sueño, su duración, el número de despertares y otro tipo de factores. Es un examen muy poco frecuente y no recomendado, debido a la dificultad que suele presentar el paciente para dormirse en un lugar extraño para él, como un laboratorio. La prueba sólo se recomienda en casos de que se sospeche que el insomnio es causado por una patología respiratoria, algún tipo de síndrome o estímulos que provoquen conductas violentas, según establece la Academia Americana de la Medicina del Sueño.

Tratamiento

Entre las recomendaciones que pueden darse para mejorar el insomnio tenemos:

  • Reeducación del sueño o terapia conductual-cognitiva:  según la SEN, la terapia conductual-cognitiva es la más efectiva; este tipo de tratamientos tiene un éxito del 70 por ciento. Consiste en mejorar la higiene del sueño, controlar los estímulos que provocan insomnio y regular los horarios:
  • No ir a la cama hasta tener sueño.
  • No ver la televisión, leer o comer en la cama.
  • Se deben evitar agentes externos que produzcan ruido y que puedan interferir en el sueño, como los teléfonos móviles o la televisión.
  • Separación mínima de una hora entre la última ingesta y acostarse.
  • Evitar las comidas copiosas.
  • Eliminar el alcohol ya que, a pesar de inducir el sueño, produce despertares precoces y reduce el tiempo total de sueño.
  • Evitar tomar medicamentos que puedan producir insomnio como los glucocorticoides o los diuréticos.
  • Reducir el consumo de cafeína y tabaco.
  • Practicar ejercicio físico regular, pero nunca antes de acostarse.
  • Mejorar las condiciones ambientales, reducir los ruidos y evitar las temperaturas extremas.
  • Restricción del sueño: acortar el tiempo de cama al tiempo de sueño real. Posteriormente se va adelantando a la hora de acostarse de 15 a 30 minutos.
  • Terapias de relajación.
  • Establecer una rutina horaria para fijar el reloj biológico.

Dra. Gloria Basto B

M.D. especialista en Psiquiatría


Para obtener más información sobre nuestros servicios o programar una cita puedes comunicarte por WhatsApp o llamar al número 322-288 2863.

Echa un vistazo a nuestros recursos sobre salud mental y compártelos en tus redes.

Suscríbase al canal de YouTube:

https://www.youtube.com/c/DraGloriaBasto