Solo podemos lograrlo de manera resiliente. Pero,  ¿Qué es la resiliencia?

Las crisis sanitarias del coronavirus y la medida de confinamiento en casa son una amenaza para la vida física, pero también lo son para nuestra estabilidad psicológica, social, política y económica. Toda amenaza apela a nuestra capacidad para resolverla, y esto llama directamente al concepto de resiliencia para afrontar al Covid-19.

La palabra resiliencia, etimológicamente, viene del latín resilio que significa “volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar”. Este significado hace énfasis en una potencialidad para saltar ante la adversidad: la amenaza que sentimos se transforma en el cuerpo en un impulso para dar un salto y volver a colocarnos. Pero sin ese sentimiento de amenaza no saltaríamos con tanta fuerza, es decir, la resiliencia emerge sólo en condiciones de contacto con el dolor.

A nivel mental, resiliencia se define como la capacidad para salir fortalecido en condiciones adversas o traumáticas, que supone una respuesta de afrontamiento eficaz de las crisis. Un ejemplo que ilustra muy bien esta idea es el Holocausto, una vivencia traumática de tortura, abusos, terror, violencia, muerte y depravación en todos los ámbitos de la vida.

¿Qué pudo marcar la diferencia entre salir fortalecido ante semejante horror o hundirse? Este es el caso de dos supervivientes: Primo Levy, escritor italiano, y Victor Frankl, psiquiatra austriaco. Ambos eran judíos y fueron internados en los campos de concentración, pero a su salida la forma en que afrontaron el trauma marcó la diferencia entre la vida y la muerte. Primo Levy acabó suicidándose, mientras que Victor Frankl creó “La logoterapia”, y escribió su obra maestra “El hombre en busca del sentido”.

Cuenta en su libro que fue la capacidad de proyectarse hacia un futuro y creer esperanzado que habría un futuro, basándose en la luz (aunque fuera escasa) de su realidad presente; lo que le permitió sobrevivir. Victor Frankl mientras estaba encerrado, se fijaba atentamente en el canto de los pájaros que se posaban en el terreno que él cavaba forzadamente todas las mañanas, y aquello le daba aliento vital para poder seguir: fijarse en las pocas cosas positivas que había en el presente, no en el pasado ni tampoco en el futuro; sino nutriéndose de las escasas gotas de bienestar que podía haber a su alrededor.

¿Cómo podemos hacer nosotros ahora desde nuestro encierro en el domicilio?

Acciones pequeñas como mirar por la ventana los rallos de luz del sol, la lectura concienzuda de un texto que teníamos pendiente, la reflexión profunda en nuestras creencias y la conexión con Dios, la casa iluminada de ese vecino que está pasando por la misma situación, los árboles al final del paisaje, el olor de la comida caliente en el plato, la fuerza de las canciones que nos mueven, los ejércitos físicos, entre otras cosas, hacen la diferencia.

Victor Frankl entendió la ardua tarea de dar significado a sucesos tan dramáticos, y conectó con su dolor para aceptarlo y transformarlo en una mirada existencialista hacia la vida, que amplió sus horizontes. Se podría decir que Victor Frankl se encontró a sí mismo tras esa experiencia; utilizando, sólo bajo tamañas condiciones de dolor, toda su potencialidad como ser. Cuando las personas están privadas de toda libertad para elegir, pueden crear un rincón en su interior para auto-determinarse por encima de la adversidad, y así obtener un motor para seguir adelante, aprendiendo a transformar el dolor en otra cosa, que siempre, dará un resultado más allá de lo que eran.

La capacidad de resiliencia existe a pesar del terror, y permite que obtengamos fuerza para transformar los golpes recibidos, generando un motor para proseguir el camino mientras dura la amenaza, y dando como resultado un producto nuevo, una persona que ha emergido del dolor, que se ha empoderado. Todo ello implica lidiar con el dolor emocional, no negarlo o evitarlo, sino poder hacerse cargo de él y transformar una realidad desbastadora en una posibilidad de vida nueva que se sido creada a raíz de él.

Debemos tener en cuenta que todo ello, nos puede ayudar a afrontar psicológicamente de mejor manera esta etapa de confinamiento en el domicilio y sobrellevar el miedo al contagio del coronavirus.

La resiliencia no es sólo una capacidad individual, también implica a grupos, familias, la comunidad y las instituciones; como parte de la solución y la puesta en marcha de recursos para afrontar las situaciones críticas.

Una sociedad es resiliente cuando se mantiene unida, cooperando todos para el bien común, cuando se respeta mutuamente y se cohesiona y solidariza. Además, también cuando hay confianza en el liderazgo político.

En esta última parte, y debido a nuestra historia, debemos sobreponernos a la desconfianza, bien fundada, en nuestros líderes políticos en situaciones anteriores.

Una sociedad es vencida en su resiliencia cuando la amenaza se hace mayor que sus recursos, aparecen los prejuicios, la discriminación, la culpabilización, el terror y especialmente, la desconfianza. Las situaciones de crisis nos ponen a prueba como especie. La solución para superar la crisis del coronavirus dependerá de todos nosotros.

Para protegernos de la adversidad, es importante mantener en lo posible el control sobre la propia vida dentro del confinamiento en el domicilio, la auto determinación como ser conjugada con la cooperación por el bien común, y el mantenimiento de ingresos.

Los principales factores asociados a la resiliencia social que ayudarán a superar la crisis del covid-19 son la calidad de vida, la satisfacción vital y el apoyo social. La calidad de vida es el factor que más depende de la comunidad, se basa en la salud, el confort, la riqueza, la productividad, el apoyo social, y las relaciones de intimidad y expresión emocional abierta. Es en esto donde tenemos que apoyarnos a nivel comunitario, no dejando a personas aisladas y brindando la confianza al sistema para cubrir estas necesidades y cooperar para cubrir las propias y las de otros. Nadie que piense que puede hacer las cosas solo o que la comunidad no le importa está siendo sabio en esta situación.

Las fuentes principales de resiliencia individual se basan en la satisfacción vital, es decir, el grado en que nuestra experiencia satisface nuestros deseos y necesidades físicas, sociales y psicológicas. Esto tiene que ver con el trabajo remunerado, participar en la comunidad, la calidad de nuestras relaciones íntimas y la resistencia psicológica individual basada en la auto-regulación y auto-realización. Estas son las cuestiones que cada uno de nosotros tendrá que atender.

La variable determinante para la resiliencia es el apoyo social: las relaciones en general son una fuente de bienestar, prevención de patologías, y favorecen afrontar experiencias estresantes y traumáticas. Por tanto, es muy importante apoyarnos entre todas para generar esta red sanadora, ante el coronavirus y el confinamiento en casa.

A nivel individual, la resistencia psicológica de un individuo se relaciona con una autoestima estable en el tiempo y positiva, que protege de vivir los sucesos con una culpa irracional. También la capacidad de introspección, pues favorece poner nombre a lo que sentimos y pensamos, para poder lidiar con ese dolor emocional y así dar el salto hacia la resiliencia; por ello aconsejamos escribir o dibujar para hacer introspección y transformar el dolor.

La independencia, entendida como un funcionamiento basado en la confianza en nuestros propios recursos para superar la situación, en lugar de la pérdida de seguridad por el miedo a la soledad o la hostilidad del entorno, es decir, confiar en nosotros mismos.

También la asertividad está relacionada con la resiliencia pues permite pedir ayuda cuando la necesitamos, afirmar los derechos y decir que no. Finalmente, la creatividad y curiosidad ante el mundo permite generar recursos y soluciones frente a la amenaza; junto con el sentido del humor y la ética, que son factores de resiliencia. Finalmente, la capacidad de auto-crítica para analizar mejor las causas y consecuencias de nuestros actos con el fin de mejorar, esto permite transformarnos.

A nivel de todas las situaciones críticas que ha atravesado la humanidad hay tres hechos claros que se han verificado:

La mayor sobrevivencia  individual y colectiva la han teñido grupos 1. Con una fuerte fe en Dios 2. Con creencias y valores que los hacen solidarios y colaborativos entre ellos. 3. Con convicción de identidad individualidad y colectiva clara. 4. Con apreciación de su momento y visualización de un mañana aunque en incertidumbre.

Espero que esta lectura ayude a encontrar estrategias para afrontar el confinamiento y el temor a enfermar tanto a personas que tienen que atravesar esta situación solas, como aquellas que se ven compartiendo con familiares o amigos áreas de su vida que antes hacían en forma individual o en otros consejos.

Si necesitas ayuda, en Gloria B. Líderes en Salud Mental, estamos haciendo consulta a un menor costo que el habitual de forma virtual (online-modalidad telemedicina) tanto de psiquiatría como de psicología.

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Saludos y abrazo virtual solidario a todos en este tiempo.

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