¿Cómo acercarse cuando los celos han causado dolor?

 

Los celos producen dolor en las personas que los desarrollan (emisor y receptor), por tanto acercarse en medio de ellos, puede resultar muy difícil.  Para esto, debemos pensar que aquí no hay ganadores ni perdedores. Idear además formas, apaciguar los ánimos, saber escuchar… pequeños pasos para que las discusiones no sean peleas.

Guía para solucionar los conflictos

Muchas parejas son como un volcán a punto de estallar. Son felices juntos, pero se pelean continuamente. Las discusiones son inevitables y Necesarias, siempre que sean constructivas y no olvidemos que la ganancia o la pérdida en una relación es siempre para los dos.

«Nos amamos, nos atraemos, disfrutamos de una buena sexualidad, pero ante el menor conflicto pasamos, sin transición, del cielo al infierno. A pesar de todas las cosas buenas que hay en nuestra pareja, vivimos en constante pelea. No puedo seguir así. Quiero separarme.”

Relatos como éste –casi con las mismas palabras– los escuchamos los terapeutas con muchísima frecuencia en nuestra consulta. Y, en la mayoría de los casos, el problema no estriba en que la relación de pareja está realmente deteriorada.

El malestar de todas estas parejas es la resultante directa de que no saben manejarse bien en el conflicto. En otras palabras, todavía no han aprendido a discutir.

¿Cómo solucionar los conflictos de la pareja?

Las relaciones como la descrita son muy desconcertantes porque funcionan a ratos o por períodos. Según el momento podremos ver a los miembros de la pareja absolutamente felices y con una contundente solidez, o profundamente angustiados y planteándose seriamente la separación.

Y no es caprichoso que lo hagan, ya que es verdad que no pueden vivir así. No se puede vivir sentado sobre un volcán que no se sabe cuándo estallará, por muy hermosas que sean las vistas.

Mitos

Vivimos en una cultura cargada de mitos. Tenemos mitos para todo y, a fuerza de repetirlos, se han convertido en verdades absolutas. Y, en el mundo de las relaciones, hay un mito en particular que es el origen del problema que hemos descrito.

El mito dice: “Las buenas parejas no discuten”. Es increíble que la evolución del concepto de matrimonio en nuestra cultura haya llegado a tamaño despropósito, pues nada hay más alejado de la realidad.

Conflictos Cotidiano

Compartir la vida y las decisiones con otra persona plantea conflictos cotidianos –como el simple hecho de decidir si vamos al cine o nos quedamos en casa– y diferencias de criterios –como de qué manera se gasta el dinero o se educa a los hijos.

Por lo tanto, si somos conscientes de que el conflicto en una convivencia es inevitable, querremos aprender a manejarnos con él para evitar transformar las discusiones en peleas. Porque está claro que lo que daña y deteriora una relación de pareja no es la situación conflictiva en sí, sino el mal manejo que hacemos de ella.

Discusiones: una cuestión de formas

Cuando discutimos, “las maneras” sí hacen la diferencia. No olvidemos que, con frecuencia, las palabras pueden convertirse en un arma tan destructiva para el otro que provoque que el amor se transforme en rencor, y esta herida termina deteriorando lenta e irremediablemente la relación de pareja.

Muchas veces lo que molesta no es lo que el otro dice, sino cómo lo dice

Las acusaciones del tipo “tú dices”, “tú haces”, “tú eres…” no ayudan en absoluto. Lo mejor es no emitir juicios de valor sobre la otra persona, sino explicarle qué me pasa a mí cuando él se porta de tal o cual manera.

Entonces, la frase ideal sería algo así como: “Cuando tú dices…, yo me siento…” Es más constructivo hablar de lo que me pasa a mí que de lo que hace el otro.

Poner el foco en las soluciones

La otra pauta que debemos tener en cuenta a la hora de discutir es orientarnos siempre hacia la búsqueda de soluciones En muchos casos, pensamos que el juego está en “ganar” o “perder”, “imponerse” o “ceder” y, sin embargo, el criterio debería ser si la solución es más o menos resolutiva. Así, encontraremos salidas originales y eficaces.

Un ejemplo: Marta y Juan se encuentran en una etapa de crisis con frecuentes discusiones. Ese fin de semana llega a la ciudad la madre de Juan. Marta puede optar por continuar enfadada con su pareja y permanecer al margen de la visita de su suegra, –con el malestar que esto conlleva–, o bien tomar una postura más reconciliadora en la que, por el bien de la pareja y en un intento de buscar una solución, ella adopte una actitud cordial con ambos. Puede que a Marta no le apetezca hacer esto, pero es una conducta mucho más constructiva, ya que lo contrario sería sumar conflicto al conflicto.

Si queremos construir un vínculo sano y sólido, no hay ganadores ni perdedores. La ganancia o la pérdida tras una discusión es para los dos.

Muchas personas confunden ceder con someterse, cuando ceder ante la pareja, no siempre se hace desde la sumisión. Es más, muchas veces es el mejor síntoma de madurez e inteligencia frente a un problema.

 

Dra. Gloria Basto

M.D. Especialista en Psiquiatría


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